Bilbo: Aste Nagusia y
Marijaia
Estos
días, en que la mayoría de las y los conciudadanos y visitantes de Bilbo están
inmersos en las ¡populares! fiestas de la capital bizkaitarra, son propicios
para recordar cuándo y cómo surgieron y de dónde pudo venir la inspiración para
crear el personaje y la imagen de Mari Jaia.
Estas
fiestas son “populares” a diferencia de las de la etapa que le precedió –en plena
dictadura franquista– donde el eje de su diseño tenía su inicio y final en el
propio gobierno del Ayuntamiento, institucionalizándolas, sin dejar resquicio
alguno para la participación ciudadana. Es decir, imposibilidad absoluta o, peor,
prohibición absoluta para que los vecinos, mujeres y hombres de Bilbo, pudiesen
tomar parte activa en el diseño del programa festivo de lo que entonces se
denominaba “Semana Grande”, con los festejos enfocados en torno a los toros y
sus corridas de abono, teatro, ópera, circo y para de contar. Eso sí todo de
pago, por lo que dejaba de lado a la mayoría de la población.
Pese
al cambio político (muerte del dictador –año 1975–, celebración de las primeras
elecciones democráticas en junio 1977) los últimos ayuntamientos franquistas no
veían con buenos ojos que la profusión de los distintos colectivos o
asociaciones populares de todo tipo, nacidos al albor de la nueva etapa que
daba comienzo, quisieran también participar aportando sus inquietudes o puntos
de vista de lo que tienen que ser unas fiestas –especialmente unas fiestas
populares– en las que la participación es crucial para el éxito de las mismas. Así
que, pese a los nuevos tiempos que se avecinaban (políticamente hablando), el
Ayuntamiento de Bilbo parecía querer seguir con el mismo tono de imposición o
control en la preparación y disfrute de las fiestas: foco de diversión de la
ciudadanía.
![]() |
| Fotografía del diario Deia 18-08-2013 |







