lunes, 18 de mayo de 2026

Excursión al Museo de la Piedra “Peru Harri” en Leitza

  

 

 

Vista general de "Peru Harri", nada más entrar al recinto, espacio natural y artístico

 Un canto, una loa a la piedra. Lo que significa y le dice la piedra a Perurena

 

Excursión al Museo de la Piedra “Peru Harri” en Leitza 

El Consejo de Personas Mayores de Amurrio o Pertsona Nagusien Kontseilua, nos tenía preparado para el día de hoy (14/05/2026) una excursión al pueblo de Leitza, principalmente para visitar el museo al aire libre que, con sus propias manos, ha construido el afamado harrijasotzaile Inaki Perurena, conocido como “Peru-Harri” o Museo de la Piedra que lleva abierto desde el año 2009.

Así que las expectativas que nos generaba el desplazamiento a este pueblo de la Alta Navarra no han defraudado en absoluto. Eso sí, el día no ha estado a la altura de las mismas, pues ya se anunciaba que el día venía lluvioso y con sensación térmica inferior a la temperatura ambiente, que ya de por sí ésta no se presentaba acorde a las temperaturas propias de estas fechas.

 

Espaciosa entrada al caserío Gorritienea, con Perurena dando explicaciones de lo que se ve y de lo que no se ve. Parece no haber nadie, pero todxs estamos detrás de la cámara y no somos pocos que se diga 

 

Pero en estos casos, cobra más verdad que nunca, el celebrado refrán popular “a mal tiempo buena cara”. Y así ha sido, tiempo desapacible a lo largo de la mañana y con frío pero que no nos ha impedido conocer y disfrutar del trabajo gozoso y hecho con mucho mimo que Perurena ha dedicado para esculpir su obra maestra, “Peru-Harri”.

Se podría tildar de Ecomuseo, cuyo contenido gira en derredor de la piedra en sus muchas variantes y tamaños, que protagoniza este espacio abierto, construido en la propia naturaleza y que queda plasmado desde el principio, es decir, empezando, según llegamos en el bus, con la frase escrita sobre la roca reposando en una de las curvas que dan acceso al lugar: “Harria bidelagun” (la Piedra compañera del camino).

 

Hacha de piedra de nuestros "ancestrísimos" (por los miles de años transcurridos) que Perurena enseña con orgullo en uno de los pilares del caserío

 

La primera vez y el año de la visita realizada por nuestro afamado harrijasotzaile a los pueblos a los que fue invitado

 

En definitiva, es un lugar, un espacio, un parque y un museo donde la y las piedras y sus retos con ellas, al lado de la mitología vasca, se dan armoniosamente la mano. Una manera con la que Inaki, junto a su hijo Inaxio, une la historia y la cultura vasca por medio de la piedra.

La visita ha servido también para conocer en persona a una figura humilde, salida del pueblo, que ha llevado su afición de harrijasotzaile y la exhibición de su poderío de fuerza levantando piedras de todos los tamaños, formas y pesos, por todo lo ancho de nuestro País y parte del extranjero, habiendo estado en América y hasta en Japón. Si no para muchos, sí para bastantes de los que hoy se han acercado a Leitza, ha podido ser su primer encuentro y contacto con semejante y relevante figura, salida del pueblo y para el pueblo.

 

 

La televisión japonesa se interesó de las proezas de nuestro harrijasotzaile de Leitza

 

Chaleco y pantalón que le acompañaron en sus exhibiciones de alzadas de las piedras

 

Poco antes de llegar al pueblo de Leitza, el autobús ha cogido un desvío por camino hormigonado, cuya anchura el autobús la ocupaba toda. Después de subir unos 2 km aproximados, el paisaje se nos ha abierto desprovisto de arbolado donde despunta el enorme caserío de piedra y madera, convertido en museo interior y el entorno del mismo, convertido en museo exterior con la exposición de figuras escultóricas de piedra o/y cemento que Inaki y su familia, en especial su hijo Inaxio, se han encargado de diseñar y esculpir.

 

Máquina de coser utilizada por su madre en la confección de la ropa de las exhibiciones

La piedra, hecha por el suegro para su hijo Inaxio que siguió, durante un tiempo, los pasos del padre

El arco de piedra caliza que nos recibe, años atrás formaba parte del paisaje urbano de Leitza pero que los nuevos planes urbanísticos del pueblo lo abocaban a su desaparición. Así que Perurena, viendo que iba a dejar de existir, tras el permiso del alcalde, lo trasladó a la entrada de su Museo haciendo de puerta exterior y entrada del mismo. Como anécdota relacionada con esto, el arco fue construido por un cantero de la propia localidad que, andando los años, se convirtió en su suegro.

 

Ranking de los harrijasotzaileak que batieron récords alzando las piedras más grandes

Exposición de algunas de las piedras usadas en las exhibiciones de Inaki Perurena

Además de su faceta conocida de harrijasotzaile y carnicero de profesión, con carnicería propia en Leitza, también ha lucido en la faceta de actor, siendo uno de los protagonistas de la longeva serie de televisión en euskara “Goenkale”, ya desaparecida, que se prodigó durante 20 años en la pequeña pantalla. También ha hecho sus pinitos en el mundo de la escritura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El idioma nacional, Perurena lo tiene muy presente. Lo reivindica y lucha por su supervivencia

 

Y con todo y además de eso, Inaki es un gran comunicador al que se le escucha con mucha atención pues, a su carácter y personalidad se le añade el calor y química para conectar con el espectador, con el de enfrente. Demostrando, por otro lado, en sus exposiciones auditivas y entrevistas, el amor que profesa y transmite hacia su País, nuestro País, la Nabarra Osoa, la que representa, la que deriva, la que proviene del Reino de Navarra, el Estado propio de los vascos.

 

Inaki posa con algunos de los actores y actrices de su etapa de actor en la serie televisiva Goenkale

Uno de los últimos escritos de Perurena en que nos  interpela ante la falta o poca personalidad y conocimiento histórico, que como Pueblo padecemos la mayoría de las y los nabarros, sean estos de la Alta o Baja Nabarra o de la Nabarra Marítima 

 

Dentro del caserío de nombre Gorrittenea que luce el dintel de la puerta (o el oficial Gorritienea), en la espaciosa planta baja, Inaki nos ha deleitado con su verbo fácil, hablándonos y visualizando también en la pantalla, algunos de los hechos y proezas realizados por él y los pasos seguidos por Inaxio, uno de los hijos.

En esta planta del caserío, las paredes las adornan palabras y frases que hablan del esfuerzo, del sacrificio que conlleva todo esfuerzo que la vida nos impele a realizar y nos obliga en el día a día de nuestra existencia terrenal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El verdadero sentido y significado de las sorginak de nuestro País lo define bien nuestro idioma

Herri kirolak: Como si fuera un verdadero slogam y el sentimiento con la vida de Inaki Perurena

Como muestra antiquísima, nos enseña un hacha prehistórica –¡claro está!– hecha de piedra que era la tecnología punta de aquellos remotos tiempos para proveerse de alimento y abrigo para defenderse del frío.

En uno de los paneles recoge todas las exhibiciones de alzadas de piedra a lo largo y ancho de los pueblos visitados de nuestro País, incluyendo las fechas de las mismas, apareciendo que a Amurrio acudió el año 1981 por primera vez, aunque luego siguiera acudiendo en algunos de los años posteriores.

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro reflejo de lo que podemos encontrarnos en la ganbara o camarote del caserío-museo de Leitza

Árbol genealógico de Inaki Perurena Garciarena

 

Visualizando el vídeo, nos explica, y lo vemos, que, en un tiempo pasado, la forma y norma para la ubicación de la perforación de los agarres en la piedra, se localizaba sobre dos caras y próximos entre sí a un ángulo de la misma, lo que propiciaba que muchas veces, al harrijasotzaile se le resbalase la piedra, además del consiguiente esfuerzo extra que ejercía al estar dichos agarres a la altura o cerca del suelo, lo que hacía que el levantador tuviese que agacharse muchísimo más con el consiguiente peligro para la integridad física de su cuerpo.

Fue precisamente Perurena, quien ideó el agarre de manos de la piedra a media altura de la misma y en una misma cara, con lo que conseguía agacharse menos en beneficio de menor esfuerzo físico y menos lesiones y, por otro lado, se conseguía también que la piedra no resbalase al levantarla para apoyarla sobre el cuerpo.

 

 

  

Una bonita vista del museo al aire libre

 

 La catapulta después de ser utilizada, dibuja esta posición tan vertical

 

En el vídeo vimos, igualmente, imágenes del lanzamiento de especie de jabalina pero que en realidad era la denominada “barra vasca o palanka”. Barra utilizada para barrenar y romper la piedra como un instrumento más en el trabajo de cantería.

Con dicha barra vasca debutó, en competiciones internacionales de atletismo, otro significado paisano, Miguel de la Quadra-Salcedo que batió récords de distancia en el lanzamiento, aunque no se validó la forma de lanzarla que consiste en dar vueltas sobre sí mismo, cogiendo velocidad para arrojarla lejos.

En dicha planta baja del caserío podemos los visitantes comprobar la destreza o/y fuerza de cada uno de nosotros, probando alzadas con las distintas piedras de distinto peso y tamaño.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las vocales jugando con los nombres y el texto escrito, lo expresan mejor que lo haríamos nosotros

 

En las plantas superiores, primera y segunda o camarote, hay expuestas infinidad de piedras de distintos tamaños, formas y pesos con su historia particular, así como las prendas o ropas que usaba en sus actuaciones o exhibiciones deportivas, y una dilatada exposición de fotos de su paso por el mundo de “herri kirolak”, junto a la apreciable colección de las piedras que utilizó en este mundo del deporte rural.

Fuera del caserío, Perurena nos enseña una catapulta diseñada por él que, tras tensarla mediante unas manivelas por dos voluntarios de nosotros, coloca la piedra o pedrusco y tras soltar el tensor, vemos como vuela por el aire y la velocidad que imprime. Podemos observarlo en el vídeo del siguiente enlace https://youtu.be/4im2ZQQU9us

 

 

 

 

Ídem a lo anterior: El dibujo lo explica mejor, dispuesto en el itinerario del circuito de las pinturas sobre grandes piedras

  

Nos quedamos sin poder pasear por los alrededores, junto a las esculturas expuestas de gran formato, como la del cantero gigante de 8 m de altura, que en el exterior estaban recibiendo el roce de la fina y persistente agua de esta mañana lluviosa, aunque sí las contemplamos en la distancia.

Tan sólo recorrimos, en parte y no todos, el itinerario del circuito de las pinturas sobre grandes piedras en que aparecen dibujados personajes mitológicos y del carnaval vasco, especialmente de la zona de la Alta Navarra.

Actualmente el Museo se puede ver sábados y domingos a las 11:30 concertando la cita o cualquier otro día, previo aviso, para grupos más o menos numerosos como ha sido nuestro caso.

 

 

Inaki Perurena dejándose fotografiar con algunos de los responsables de estas excursiones y visitas culturales y también patrióticas, que dan a conocer nuestro ignorado País

 

  

Nos despedimos, fotografiándonos con Inaki Perurena, deseándole que su proyecto-realidad permanezca en el tiempo.

Luego de la interesante visita, se bajó al pueblo de Leitza para conocerlo y perdernos por sus calles y bares y visitar el cementerio, que nos muestra el significado de nuestra existencia, hasta el momento de ir a Lekunberri donde nos esperaba un menú de sidrería en Toki Alai Sagardotegia.

 

 

 

 

 

 

 La Casa Consistorial o Ayuntamiento y la iglesia de Leitza

  

Y tras disfrutar, degustando el mismo y la sidra –¡qué no falte!– que cada uno y cada una fuese capaz de ingerir, de vuelta a Amurrio, se hizo una corta paradita en otro pueblo de la Alta Navarra, Altsasu. Pueblo que se dio a conocer en los medios españoles por la trifulca que se dice que se produjo en el bar Koxka (pasamos junto al mismo) en 2016, entre jóvenes de la localidad y unos números de la llamada Benemérita o fuerzas de ocupación españolas en una noche de fiesta. Fueron condenados a una cantidad desorbitada de años por los mismos tribunales españoles de excepción.

Han pasado a la posteridad, a los anales de nuestra historia, y se les conoce y recuerda como “los 8 de Altsasu” o “Altsasukoak” que, durante todo el proceso político-judicial, recibieron abundantes muestras de solidaridad de todo un Pueblo, de todo un País, como es el nuestro, contra la injusticia tenida hacia ellos, obligados a pasar unos cuantos años de su juventud en las cárceles españolas.

 

 

Antiguo tren de RENFE que circulaba por la vía férrea de la Mancomunidad de la Sakana, habilitado ahora para recibir la visita de los curiosos en conocer la historia de su tiempo, situado en vía muerta frente al frontón de Altsasu y la iglesia del pueblo

Resumiendo, el día de hoy se puede calificar de excelente, pese a la lluvia intermitente de la mañana y al frío reinante durante el día.

De vuelta en el autobús, conocimos la existencia y milagros de un santo varón desconocido, San Cucufato, quien, implorándole, hace que encontremos la cosa u objeto perdido u olvidado.

Para ello se le invoca, aunque primeramente se le hace un nudo a una tela o pañuelo que alegóricamente simboliza sus partes más íntimas, diciendo:

San Cucufato, San Cucufato

Los cojoncillos te ato

Si me lo encuentras te los desato.

Ahí lo dejamos.

Y, si os encontráis en el trance de haber perdido o no encontrar algo, podéis probar a ver si están vigentes los milagros de San Cucufato o si éste sigue en activo, que ¡quién sabe! igual lo encontramos ya jubilado.


Una observación

Ya que no tuvimos suerte con el tiempo, dejamos aquí un testimonio de una visita que hizo un amigo de los tiempos de la escuela, a quien el tiempo le sonrió. Como se le puede ver, Alfonso nos muestra que la fuerza no sólo la tiene Perurena.

“Palabra de Basco” como deja escrito Inaki Perurena en uno de los tantos titulares que encabezan los distintos textos que cuelgan de las paredes del interior del museo del caserío Gorritienea de Leitza.

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