Han venido -o los han traído- para quedarse... hasta que al alcalde le de otra ventolera
Muchos se han "asustado" y no digamos sorprendido, al ver ahora el bordillo levantado
Pues parece que no estábamos equivocados
En esta anterior entrada –El-alcalde-desnortado-de-Amurrio–, después de señalar el desnortamiento que sufre nuestro alcalde, al de poco rectificamos creyendo habernos precipitado en la calificación en su quehacer de la gestión municipal.
Tras transcurrir un mes de los hechos denunciados, tenemos que reafirmar lo dicho en aquella entrada. Aunque decir que el alcalde de Amurrio no tiene norte, que está desnortado, es decir poco, pero los hechos presentes parecen darnos la razón sobre la deriva que ha llevado estos casi cuatro años dirigiendo el timón del Ayuntamiento de Amurrio.
De nuevo los containers han vuelto a Justo Etxeguren plaza
Y sí, lo está, pero no tanto por la vuelta de los containers a Justo Etxeguren plaza, que también, sino por la “avería” que ha cometido con las aceras del paso de cebra situadas en sus proximidades, es decir, la remodelación del pavimento de las aceras y el consiguiente alzado de los bordillos del que vamos a dedicarnos en esta entrada.
Resulta que sí, que las nuevas baldosas, ahora de color rojizo, han reemplazado a las otras grises. Sin embargo, lo que más llama la atención es que si antes las aceras estaban rebajadas para permitir el acceso a la calzada y cruzar la misma por el paso de cebra, facilitando el cruce de las dos ruedas (bicis, patinetes) o de las cuatro (carritos de niños y sillas de mayores) ahora las han elevado a ambos lados de la calzada, obligando a bajarse para sortear el peldaño creado, la barrera creada con la actual acera con bordillo.
Todo ello parece indicar que a nuestro alcalde no le gustan las dos ruedas, ni las cuatro de las sillas de niñxs y las personas impedidas o con discapacidad física. Y con esta acción les ha declarado la guerra.
Nos preguntamos si lo hará con todas las aceras rebajadas sus bordillos del pueblo como, por ejemplo, la de la Parada del Bus que, de estar la calzada y las dos aceras al mismo nivel en altura, tras la construcción y nueva ubicación de dicha Parada de Bus, se eliminó el alzado de la calzada y las aceras se rebajaron al nivel de la misma.
En una entrada del año 2011 (La megalomanía del Sr. Alcalde (I)), en los dos últimos párrafos, poníamos en solfa al alcalde Pablo R. Isasi cuando comenzó a rebajar las aceras a la altura de la calzada, en los pasos de cebra, tras atender las demandas de distintas asociaciones para eliminar las barreras arquitectónicas, porque el presupuesto –parece ser– no debía llegar más que para rebajar una de las aceras de las dos enfrentadas en el paso de cebra. Posteriormente, la alcaldesa que le sucedió, Josune Irabien, remedió el desaguisado, corrigiendo y completando todo lo anterior para el bien de la ciudadanía. Verlo en El Ayuntamiento de Amurrio anda… pero también renquea (año 2013).
Las aceras que antes facilitaban el acceso para el cambio entre ellas, ahora se convierten en un obstáculo para las personas mayores y personas que se desplazan en bicicleta, patinete o silla
Estos días, con la nueva situación creada por la elevación de los bordes de las dos aceras en el paso de cebra, estamos asistiendo a escenas como la de un aita y sus hijxs pequeños que han tenido que bajarse de la bici e incluso tener que bajarse él de la suya para ayudar al más pequeño pues, tras cruzar andando la calzada por el paso de cebra y tras varios intentos, se le hacía imposible subir la bici sobre la acera, se le vencía.
Los casos también de ciclistas adultos que al llegar al borde de la acera han tenido que recular y buscar otras vías para continuar andando sobre su bicicleta. Sucede también que algunos, ante este impedimento de barrera urbano arquitectónica, circulan con sus bicis por la acera peatonal hasta el siguiente punto de paso donde puedan continuar por el bidegorri.
Las aceras del paso de cebra con el ahora bordillo, impiden igualmente cruzar entre ambas aceras, a vehículos de dos ruedas o sillas de personas impedidas llevadas por las cuidadoras que han tenido que retroceder al ver levantado el bordillo de la acera. O a críos en sus patinetes que se dirigen a Aresketa ikastola o al colegio Amaurre y a otras personas mayores con cachava que tienen que hacer un alto y medir la altura del bordillo, no vayan a tropezar y caerse.
Más le valdría al alcalde dar una respuesta al desatino cometido que obliga a cambiar de recorrido a mucha gente que se mueve por medios de sostenibilidad medioambiental o en sillas de ruedas por carecer de movilidad autónoma.
Si tiene intención de que esa acera con bordillo quede así, que nos diga qué alternativas hay para toda esa gente que anda en dos o cuatro ruedas para sortear el actual paso que antes sí les facilitaba el tránsito para dirigirse a donde bien tuvieren.
Durante este tiempo, el resultado final de la obra es tema de conversación y tertulia en la que el nombre del alcalde no sale bien parado. Está siendo la comidilla del pueblo, de los que pasan y se encuentran con el alzado del borde de la acera.
Alguno que ha hablado con el alcalde, nos dice que la intención es elevar el paso de cebra de la calzada al nivel de los nuevos bordes de las aceras. Es decir, en posición de “guardia dormido” (denominación que reciben los pasos de cebra sobre elevados) o “panza de burro”, que denominan en el sur peninsular. En ese caso ya está tardando el alcalde en hacerlo.
Sea o no verdad, lo cierto es que la sensación que se ha vivido durante este mes transcurrido, es de un entorpeciendo de la cotidianidad de las y los amurriarras, creándoles situaciones incómodas e innecesarias y que seguirá.
Lo más sangrante y preocupante, además de crear un problema donde antes no lo había, es tirar el dinero de los impuestos que todxs pagamos con intervenciones de este tipo que sólo demuestran la ineficacia del actual gobierno del Ayuntamiento de Amurrio donde el alcalde parece presumir de ineptitud con la gestión de la cosa pública.




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