jueves, 29 de octubre de 2026

Una loa a la bicicleta abandonada, no querida

  

No puede más. 

La desidia o más bien la impotencia de los que la ven ahí caída, hace que se resigne y sufra en silencio su abandono

  

Una loa a la bicicleta abandonada, no querida

La bicicleta que nadie quiere. Ni los “robabicis”, ni siquiera el señor alcalde de Amurrio para iniciar su posible colección.

Ni se sabe la de tiempo que lleva esta bici, o lo que queda de ella, en esta situación de indolencia ahí, amarrada y, ahora, arrojada y tirada a los pies de la farola. Pasa del año y, nos tememos, también de los dos años sin que nadie haya hecho nada por salvarla.

Alguna vez, algún alma caritativa se ha apiadado de su situación y le ha levantado su dignidad poniéndola en pie, disfrutando así de una posición más digna pero la “pobre” ya no resiste, no aguanta tanto sufrimiento y no soporta estar de pie, una posición que se le hace ya desconocida.

 

Alguna que otra vez, personas caritativas y bondadosas hacen el esfuerzo de levantarla para que no sufra su dignidad, pero el tiempo, el abandono en que se encuentra, trabaja en su contra, volviendo su dignidad a caer por los suelos


Y es que lleva mucho tiempo esposada a la “malvada” farola que no la suelta ni por esas y la tiene tumbada y postrada a sus pies, implorando la sufrida bici clemencia para que alguien se avenga a darle la libertad tan deseada.

La cuestión es que al Ayuntamiento de Amurrio, concretamente a su alcalde, no parece preocuparle ni importarle su situación de abandono y presencia ausente, tirada en una de las calles del pueblo. Así es, tirada, abandonada, padeciendo la incomprensión o falta de “humanidad” a que la tienen sometida.

¿Acaso se convertirá en un símbolo de la incompetencia, uno más, del actual Ayuntamiento? Su delito, no lo sabemos, pero el castigo de estar presa, esposada sin libertad de movimientos debe de darse por concluso, y desear que alguien o alguno la pueda acoger en adopción y darle una segunda vida que le está siendo hurtada y negada mientras siga ignorada y a la intemperie en una de las calles de Amurrio.

Nota: Creemos que está abandonada, sin dueño conocido. Si no es así, la loa no le desmerece y, en todo caso, a la bici no se la cuida lo que se merece.

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