domingo, 19 de junio de 2022

Gaztelugatxe ta Bermeo

 

 

 

Con una palabra basta: ¡Impresionante! Ikaragarria!

 

Gaztelugatxe ta Bermeo

Haciendo honor a su actividad, pero más a su diligencia y buen hacer desde que se constituyó –y que no han parado hasta el momentoAmurrioko Pertsona Nagusien Kontseilua o Consejo de Personas Mayores +65 de Amurrio nos brindó la ocasión de visitar y, sobre todo, subir al privilegiado lugar que Gaztelugatxe, con su actual ermita, ostenta asomado sobre el bravo mar cantábrico.

Las fotografías que nos irán acompañando en este viaje de hoy (16/06/2022) dan fe de que el sitio merece ser visitado no una sino mil veces.

 

Gaztelugatxe se deja ver entre la floresta y exhuberante vegetación de la orilla costera

 Ahora acompañado de Aketx, la roca-isla que intenta hacerle sombra en la fama aunque en altura sí le gana


Los y las amurriarras que tuvimos la fortuna de acudir a este entrañable paraje tuvimos además la suerte de librarnos de las altas temperaturas (36º/38º) que sufrieron o/y padecieron las y los amurriarras que les tocó hacer su particular día en Amurrio. La brisa del mar simple atempera y suaviza la temperatura que en el interior se hace un tanto insoportable.

 

Todavía estamos en terreno peninsular sin haber llegado o descendido a la orilla costera para estar más cerca de nuestro objetivo

Pero a pesar de que el calor de la costa gaztelugatxearra no era el calor sofocante que se estaba padeciendo en Amurrio, sí produjo algún incidente entre algunos de los excursionistas con bajada de tensión o malestar general pero que, tras su paso por el hospital de Gernika, fue dado de alta, pudiendo volver a Amurrio en el día.

 

 

Llegando al inicio del ascenso, que acometemos seguidamente con el ánimo de no desfallecer, aun con algún tramo de fuerte pendiente del 35%

 

Llegados al punto de la entrada para la visita, tuvimos que hacer, por ser un grupo numeroso de más de 20 (mínimo exigido) mayor recorrido por camino de tierra de unos 2 km hasta aposentarnos al pie del primer escalón que junto a otros 240 más nos subirán a lo alto del islote de Gaztelugatxe.

 

 

 

 

Aquí comienza el inicio y el ascenso. Para ello depositar algunas monedas y adentrar el pie en la huella nos puede ayudar y, de paso, pedir un deseo

 

 

Empezamos bien, pues aquí se encuentra la huella de un pie, con una segunda alcanzado el último escalón o escalera. Debemos meter el pie en ella y pedir un deseo que se volverá a repetir, o pedir otro, alcanzada la última escalera.

Y también ¡por qué no! depositar alguna moneda o calderilla en la hornacina que avisa de la primera parada o inicio del viacrucis.

 

 

Imagen con la mirada alta  que nos dice cuánto falta hasta la cima

 

Ahora con la mirada baja, intuimos la subida que ya, prácticamente, está concluida

 

El recorrido, en el subir escalera tras escalera, es zigzagueante con vistas a los acantilados próximos y a la enorme roca-isla que se alza enfrente llamada Aketx.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El botellín de agua y un tentempié son bien merecidos, tras subir los 241 escalones de pronunciada cuesta

 

Aquí se nos casó nuestra televisiva Anne Igartiburu. Ahora el tiro de la campana bien arriba para no molestar a las aves en peligro de extinción que anidan cerca del lugar


En el tramo final de nuestro recorrido ascendente, el suelo se transforma en escalones metálicos que salvan los metros de recorrido en obras. Ahora paradas. Posiblemente hasta otoño, pues la traída por medio de helicóptero del material de construcción para el asentamiento de los muros intervenidos se hace imposible ante la llegada de tanto visitante.

 

  

 

 

 

 

La lagartija gaztelugatxearra, habitante endémico del islote

 

 Algunxs también quisieron ver y disfrutar de Gaztelugatxe desde la superficie del mar para experimentar otras sensaciones de emoción y asombro

Alcanzado el último escalón, se nos presenta la ermita dedicada a San Juan. Las vistas alrededor de la misma no dejan de ser impresionantes. A un lado, oteamos la playa de Bakio y algunas edificaciones del pueblo y al otro, a lo lejos, tras la roca-isla Aketx, la plataforma gasística “La Gaviota” que dicen que ahora su subsuelo tras quedar agotado está sirviendo de almacén de gas, es decir, está siendo llenado del preciado producto gaseoso, ahora en alza, traído de otros lugares para cuando vengan las vacas flacas.

 

Mientras nos relajamos y tomamos un respiro arriba, seguimos viendo el trajinar de gente que sube y baja por las empinadas escaleras ¡Hasta 241 escalones!

 

Ahora nos toca a nosotros tomar el camino de descenso, pues como dice el dicho "todo lo que sube le toca bajar"

Y en todo el inmenso espacio entre ambos lados, el inmenso mar surcado por alguna pequeña embarcación de ávidos y curiosos turistas venidos desde el pueblo de Bermeo que observan Gaztelugatxe, esta obra de la naturaleza y del hombre, desde la superficie de las azules aguas, de un azul profundo o más claro en el perímetro circundante de las emergentes rocas que parecen flotar en su superficie.

 

Alcanzado el último escalón de la bajada nos encaminamos para conectarnos con tierra firme y volvemos la cabeza para volver a observar el serpenteo de escaleras, más bien escalones, por los que hemos transitado y dejado atrás 

 

¡Qué decir del significado del nombre del icónico lugar! Escenario de uno de los capítulos de la serie televisiva “Juego de Tronos”, en que se transforma en la fortaleza de Rocadragón y, tiempo antes, fue catapultado por tener lugar en su ermita el enlace matrimonial de la famosa presentadora de televisión Anne Igartiburu, con lazos afectivos con nuestro pueblo Amurrio. Gaztelu: castillo; atx (haitz): roca, peña. El lugar, primitivamente, albergó un castillo defendiendo la nabarridad del enclave que fue asediado, pero no tomado, por las tropas castellanas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En esta instantánea Aketx parece empequeñecido y menos alto que Gaztelugatxe 

Según nos alejamos y ascendemos por tierra firme a la cornisa costera, Gaztelugatxe se va empequeñeciendo y encogiendo

 

Siglos después fue suplantado por una antigua ermita muy propio de la Iglesia, apropiándose de elementos y lugares significativos para mayor gloria de Dios. Al igual que sobre las costumbres y tradiciones paganas, desvirtuándolas, sobrepone su religión católica, apropiándose o borrando los ritos (o haciéndolos suyos) y adoraciones a sus dioses de los pueblos no cristianizados. Saliendo del túnel de Aiurdin camino a V-G se deja ver en lo alto una ermita, el tejado de la misma, dedicada a San Víctor, la cual está enclavada en el lugar que ocupó un castillo, un castillo nabarro que defendía el reino, el castillo de Zaitegi (léase Záitegi, que es lo correcto y suena mejor).

 

Desde el mirador todo se ve distinto y si se va acompañado de bellezas ni os contamos. ¡Hacía calor! por lo de salir sin la camiseta. Una belleza catalano-extremeña. Minutos antes tuvimos una conversación con otro catalán pero nos remarcó que él era catalán español tal vez expresando la conotación política del momento que se vive en Catalunya

Ahora también en la lejanía y en la cota superior en que nos encontramos, vemos por última vez la escena de los dos islotes, aunque se lleve la fama el de las escaleras


Transcurrida buena parte de la mañana de este día en este envidiable y celestial paraje, que nos tocó disfrutarlo con bajamar o marea baja (con pleamar o marea alta, las sensaciones a los ojos, tal vez induzcan a imaginar el islote de Gaztelugatxe como un barco varado junto a la costa), el autobús nos trasladó a la villa de Bermeo, otrora capital de Bizkaia, donde se desarrollará el tiempo restante de este caluroso día, de esta semana bautizada con una “ola de calor” de las que han venido para quedarse. Dicen que por el cambio climático que está haciendo que el planeta, cada año, se caliente un poco más.

 

Biblioteca y oficina de Turismo de Bermeo. Detrás el frontón municipal Artza 

Transformación del puerto pesquero en puerto recreativo deportivo. Aquí contemplamos la "crema" de los yates de los más desahogados

 

En Bermeo y a falta de una hora para adentrarnos en el enorme salón-comedor (y de baile) para contentar a nuestros estómagos del enorme edificio del Casino junto al puerto bermeotarra, damos un corto paseo por el espigón y el muelle, contemplando el puerto que ahora, ante la falta de trabajo de arrantzale o pescador o por lo duro y sacrificado de su trabajo, ha dado paso al atraque de barcos y yates deportivo recreativos.

 

Único barco de pesca de altura visto en este día, tras arribar a puerto, preparado para descargar lo pescado

Pequeñas embarcaciones de recreo en la entrada del puerto. Detrás de los muros, más al interior, las embarcaciones de los más pudientes. Algunxs bañistas se les ve disfrutando del agua del mar. A falta de playa...

 

Cercana la hora de tomar asiento en las sillas-trono del comedor del Casino que le faltó poco para desaparecer en las inundaciones del 26 de agosto de 1983, allí que nos dirigimos.

 

¡Casualidades! Otros dos barcos de pesca de altura, pero estos varados en el taller de reparación. ¡En el dique seco! para entendernos. 

A la derecha sobresale el gran Casino al que pronto acudiremos para el descanso merecido y saborear los manjares de este día

 

 

Para los amantes de la comida, deciros que de primero hubo a elegir ensalada mixta o marmitako, de segundo merluza, bacalao o pollo, de postre tarta San Marcos y café.

 

 

Momentos de asueto y confraternización en los prolegómenos de la comida, al poco de sentarnos 


Tras este tiempo de agradable ágape en tan entrañable Casino que evoca –o evocaba– tiempos antiguos, la comitiva lúdico turística de Amurrio en la Tierra de Ayala, tomó rumbo a la torre medieval de los Ercilla en el entramado medieval de la villa, que está habilitada para el Museo de los Pescadores o “Arantzaleen Museoa” en versión del euskara, idioma hablado mayoritariamente y con la particularidad propia de sus hablantes. De esta torre es originario Alonso de Ercilla y Zuñiga, uno de los participantes en la conquista del actual Chile en la guerra desatada contra el pueblo mapuche, etnia nativa y originaria del lugar. Tales acontecimientos los dejó reflejados en su obra “La araucana”, poema épico que hoy es considerado referente nacional de ese país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los artífices de estas cortas pero necesarias escapadas para tener el "body" activo y en forma. Genuino representante de la raza vasca, prototipo para el estudio étnico de la facies euskalduna, posando en el balcón principal del Casino que da al puerto

Otro que no le va a la zaga, a la hora de coadyuvar a que estas excursiones lúdico culturales se mantengan en el tiempo.

Es, además, nuestro más apreciado escritor que "encierra" en una página emociones o sentimientos que se van, luego, liberando con la lectura de la misma.

Estamos leyendo su último libro ambientado en el medioevo: la vida de "El Señor de Mendixur" que transcurre en las aldeas ayalesas de Kexaa y Amurrio y en Orduña y Miranda de Ebro, al menos, hasta donde hemos llegado a leer. A esta novela le preceden las tituladas "El Bandolero de la Garduña" y "El Guerrero de Kaxaa" que componen la trilogía

Dicha estancia museística comprende en sus diferentes alturas, escenas y recuerdos fotográficos e imágenes en vídeo de la batalla naval que acaeció en los alrededores del cabo de Matxitxako cerca de Bermeo, en tiempos de la guerra civil española, en el año 1937, el 5 de marzo; objetos, instrumentos o herramientas utilizadas en el mundo de la pesca, etc.

 

 

 

 

 

 

El retrato de nuestro anfitrión, don Alonso de Ercilla y Zuñiga nos recibe en su torre familiar habilitada como Museo de los Pescadores "Arrantzaleen Museoa"

"Bous": Barcos de pesca de altura, bacaladeros, requisados y reconvertidos para la guerra con la incorporación de cañones que tuvieron funciones de marina de guerra auxiliar de "Euzko Itsas Gudarostea" del Gobierno de Euzkadi. Fueron protagonistas en enfrentamientos contra los barcos del bando de los golpistas de Franco. Llegaron a constituirse 9 bous rebautizados con los nombres de Araba, Bizkaya, Gipuzkoa, Nabarra, Donostia, Goizeko Izarra, Iparreko Izarra, Gasteiz e Iruña. El "Nabarra" tiene la gloria de ser recordado y su tripulación honrada por su valentía enfrentándose en condiciones de inferioridad ante el acorazado franquista "Canarias" frente al cabo Matxitxako

 

Y por supuesto originales de algún barco pesquero o txalupa y de un trainera de las que se utilizan en las afamadas, por estos lares, ligas o campeonatos de carreras en el mar, las famosas regatas que enfrentan en "tandas" a varias traineras donde las y los arraunlaris demuestran su fortaleza física y mental a la vez, y muchas cosas más que guarda este museo de los pescadores.

 

Actual puerto de Bermeo plagado de embarcaciones de recreo, visto desde la torre de Ertzilla. Al fondo, la isla de Izaro (léase Ízaro, que es lo correcto y suena mejor)

Para los más pequeños los cuatro gigantes que ensalzan alguna de las salas les encandilarán y les harán pensar si de mayores alcanzarán o, al menos, rozarán la altura de alguno de ellos.

 

Los gigantes son mucho gigante. Nos recuerdan a don Fabián de Mariaka y doña Gabon, la pareja de gigantes de Amurrio

Trainera de competición de carreras en el mar. La tripulación la integran 13 remeros más el patrón, dispuestos los mismos en seis filas de dos más el remero de proa que va solo

Terminada la visita museística, se tomó el autobús de vuelta para Amurrio para encontrarnos con el calor sofocante del que todo el día estuvimos librados gracias a la brisa marina de nuestro mar cantábrico.

 

 

 

 Un antes, sin nadie mirando las vistas del puerto desde la bancada de este lugar

 

 

 

Un después, acomodados todas y todos para contemplar las vistas y ser fotografiados con la cámara de los recuerdos perennes.

Al final de la bancada, el monumento a los pescadores, donde se aprecian las figuras angustiadas, esperando la entrada y llegada de los arrantzales salvos y sanos después de faenar en alta mar. Era el pan diario estar con el corazón en vilo, pues Bermeo, especialmente, tendrá para siempre en el recuerdo la galerna de 1.912 que produjo 143 muertos de los cuales 116 eran vecinos de esta villa marinera

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