domingo, 18 de agosto de 2013

¿Siente Amurrio la bandera nacional de los vascos?



 



 El balcón del Ayuntamiento es motivo de engalanamiento con los colores nacionales sólo en vísperas (y durante) de dar comienzo a las fiestas patronales del pueblo




 
¿Siente Amurrio la bandera nacional de los vascos?
Al Ayuntamiento de Amurrio se le ve pusilánime o con poco gas cuando se trata de defender o, mejor, de demostrar su apego a la bandera nacional de Euskal Herria.
La anterior corporación (EA), ante el ultimátum de la sentencia judicial que le obligaba colocar por “imperativo legal” la enseña de España, acató la misma colocándola en el tejado de la fachada, junto con la nacional o bicrucífera. Ambas en pequeño tamaño, aunque de menor tamaño la española que la vasca. (Ver la entrada La megalomanía del Sr. Alcalde (y IV)). (Así pues, en Amurrio la bandera bicrucífera ya no ondea su colorido alegremente, pues desde hace 4 años le obligan a compartir el espacio aéreo con la bandera de España, en lo alto del tejado central de la Casa Consistorial).
Luego para desquitarse de esta imposición, alzó un mástil en uno de los rincones de la plaza del ayuntamiento, donde la bandera nacional –también conocida como ikurrina– voltease sus tricolores a los cuatro vientos. Y ahí está. Sin embargo, el intento no ha sido del todo un acierto, pues apenas es percibida visualmente (más parece estar castigada), ya que el ramaje arbóreo que la ahoga dificulta su visión. A lo sumo, solo es vista desde el despacho de la alcaldía.
La actual corporación, con su alcaldesa (EAJ/PNV) al frente, está obligada –dicho sin presión alguna– a corregir esta poca sensibilidad para con la exaltación y enarbolamiento de la bandera tricolor vasca.
No hay que desplazarse muy lejos para contemplar cómo han solucionado o replicado a la sentencia que obligaba a poner una bandera que no representa los sentimientos de la mayoría de las y los vascos y, por tanto, no querida. Para eso han optado por espacios abiertos, prominentes, que dejan ver la bandera querida por la mayoría de las y los vascos, desde muchos ángulos visuales.
En Amurrio, concretamente en su Ayuntamiento, parece que no existen pensantes que se hayan dado cuenta de esto. Es más, ahí languidece el soporte en la entrada del frontón municipal que, por cierto, hasta hace poco hacía de mástil un tubo alargado de pvc, pero sin bandera que echarse. Otro ejemplo son los tres mástiles, en el recinto descubierto de las piscinas, desnudos de las telas identitarias, más ahora que el mismo abre sus puertas por la temporada de verano y al que acuden gentes de otras latitudes. (Ahora son dos, los mástiles en pie. El otro está caído en el suelo).
En cambio, el club de fútbol de la localidad es la única institución que no convierte en espantapájaros a los mástiles de sus instalaciones, engalanándolos cuando acontecen actos deportivos. (Entrar en Tres tristes mástiles y una pista de tenis donde se explica esto último).
Diríase que el barniz abertzale o al menos el de “nacionalista vasco” es menos intenso según sea mayor la distancia a la costa. No hay más que ver, cuando uno se desplaza y visita los pueblos costeros –y no costeros–, a la ikurrina disfrutar de los enclaves más acordes con lo que ella representa. Allí la tricolor prolifera y destaca en sitios preeminentes para que sea avistada y vista desde muchos lugares. Incluso también ha sido y es izada en montes y pequeños picos para ser contemplada desde kilómetros de distancia.
 

La bandera bicrucífera ondea sus colores en lo alto de las cimas de los montes Kukutza (El Castillo) -Municipio de Arakaldo- (izda.) y Montaño -Municipio de Muskiz-(dcha.)


Frente a las playas de Sopela



En Arakaldo, en el monte Castillo o Kukutza, junto a las caras pintadas en la superficie de unas grandes rocas, saluda a todo aquel que viniendo de Amurrio se dirige a Bilbo, justo antes de entrar en Bizkaia por Arrankudiaga. En el monte Montaño (Muskiz), encima de la Petronor y en el monte Pico Ramos, enfrente del anterior (a ambos lados de la A-8 del Cantábrico). En Sopela, aparte de en el mismo pueblo, en el pequeño promontorio conocido como “El Peñón” junto al mar, en la playa de Atxabiribil (que le da el nombre). En alguna ocasión como consecuencia de celebrarse en esta playa algún campeonato de surf, la ikurrina también ondea en la pequeña roca que yace a la sombra de “El Peñón”, que con la marea alta se convierte en isla roquera. En Santurtzi en el puerto, siendo visible desde Getxo y seguiríamos con la larga enumeración de los municipios que la han izado en los sitios preferentes.
En el puerto de Santurtzi
Se olvidaba citar el ejemplo de Bilbao, que la tiene izada frente al teatro Arriaga, aunque en esta villa sería conveniente y necesario también izarla en la plaza Elíptica, plagada ahora de banderas españolas. Y cerca de Amurrio, en la sierra de Sálbada, ondea sus colores en lo alto del pico del Fraile o Fraideburu, a pocos metros del monte Txarlazo donde reside el monumento a Ntra. Sra. de la Antigua, patrona de Orduña y del Valle de Arrastaria.
Precisamente el 27 de junio pasado, el Ayuntamiento de Arrankudiaga izó la ikurrina frente a la Casa Consistorial (exenta a la misma), como respuesta a la obligación de poner la bandera de España en la balconada, donde hasta ese momento –y en solitario– ha estado la bandera nacional. Protestando y respondiendo de esta forma a la sentencia judicial que impone la española.
En definitiva, la ikurrina ondea desde largo tiempo en muchos puntos y cimas de Euskal Herria, sean estas, cimas emblemáticas o simplemente pequeños montes o ni tan siquiera eso, sino simples peñascos o rocas prominentes; más en los consabidos lugares urbanos (plazas, parques, etc.) y en los lugares donde la legislación del Estado español no ha dicho todavía esta boca es mía.
 


Aunque no nítidamente, sí se distingue la bandera nacional, bicrucífera o ikurrina en lo alto del pico del Fraile o Fraideburu, en las estribaciones de la sierra de Sálbada. (Abajo el Valle de Arrastaria y la Ciudad de Orduña) 




Ese barniz que luce la alcaldesa y su corporación de “nacionalistas vascos” ¿es consecuencia sólo de veranos soleados o es algo más profundo que no se quita por unas gotas de acatamiento del “imperativo legal”?
Tanto cuesta en el seno del Ayuntamiento encontrar un sitio idóneo donde la bandera que nos representa en el mundo destaque y sea visible. Lo contrario al lugar que hoy ocupa. Se me ocurren como ejemplos alternativos las proximidades del kiosco de prensa, alrededores de la plazoleta de la iglesia, en lo alto del parque municipal y un etcétera que cualquier lector podría ponerle nombre para conocimiento de las y los concejales del Ayuntamiento de Amurrio.
El Ayuntamiento debería, por tanto, estudiar otro emplazamiento donde ni el arbolado ni edificio alguno le hiciese sombra alguna. Incluso además, debiera apostar la bandera nacional en algún lugar prominente fuera de lo que es el casco del pueblo.
A ver si esta entrada sirve de acicate y promueve una discusión sobre la cuestión aquí mantenida. Sinceramente, el Ayuntamiento de Amurrio sí la siente como propia, pero le pasa que no lo expresa con más claridad.
Por otro lado, al delegado del Gobierno de España en esta parte de Euskal Herria, Carlos Urquijo, se le puede aconsejar, ya que anda metido en fregados de impugnar nombramientos democráticos como la elección reciente del pregonero para las fiestas de Laudio-Llodio y de la txupinera para las de Bilbo, que tome cartas en el asunto ante el incumplimiento de la normativa en cuanto a las medidas reglamentarias que debe tener la bandera nacional. En este caso, no “su” bandera nacional, sino la bandera nacional del país que le vio nacer, Euskal Herria.
Durante estas fiestas, el Ayuntamiento de Amurrio ha vuelto a engalanar la balconada del edificio de la Casa Consistorial con la bandera bicrucífera en formato apaisado. (En esta ocasión, también ha sido superpuesta la tradicional con las cruces blanca y verde). Pero resulta que la anchura de la faja central de color blanco, se define por la suma de la anchura de las dos fajas de color verde. Sin embargo, no es tal, sino que tan sólo es igual a la anchura de cada una de las dos franjas o fajas verdes. (Ver Amurrio y las fiestas en algunas imágenes)
Aquí sí que debiera, por tanto, poner el celo el señor Delegado del Gobierno de España y hacer cumplir –no la ley de banderas, es decir, la de imposición de “su” bandera nacional– y poner cordura en la actual deshomogeneización en lo referente a la regulación de las medidas oficiales que deben ostentar los tres colores de la bandera nacional, cuando la misma se convierte en colgadura. El Ayuntamiento de Amurrio es un ejemplo del incumplimiento del reglamento que regula las medidas de las bandas que componen la ikurrina en su forma apaisada. Como, en general, muchas veces tampoco se cumplen las medidas en su forma tradicional o bicrucífera, o la tonalidad de sus colores (rojo bermellón, verde vivo, etc.). 
 Fachada y vista general de la Casa Consistorial de Amurrio, al día siguiente de terminar las fiestas de agosto 2013. (El busto que asoma en la fachada es del maestro Lucas Rey)

NOTA 25-10-2017

Hoy (creo no equivocarme) ha emergido en el parque Pitiminí (nombre no oficial, todavía), en la parte alta del mismo, cerca del nuevo ambulatorio, un soporte metálico en el que, a modo de asta, ha sido izada la bandera conocida como ikurrina,… la bicrucífera o tricolor.
Todo parece indicar que ¡por fin! se ha tenido en cuenta la propuesta que desde esta misma entrada se hacía para sacar la ikurrina del ostracismo en el que está y que fue puesta en un rincón de la plaza, frente al ayuntamiento, un tanto oculta a la vista.

Sea, pues, bienvenido este nuevo emplazamiento para la conocida ikurrina, aunque se mantenga también enhiesta la colocada en un rincón de la plaza. Esta vez se ha acertado de pleno con el lugar idóneo (uno de los idóneos) para que así sea vista sin más complicaciones.

Al hilo de esto quiero expresar mi posicionamiento favorable para que, sin obstar lo anterior, figure también y blandee sus colores la (bandera) pomelada que es la representativa de lo que fue el estado de Navarra en su forma de reino que actualmente éste permanece bajo la conquista continuada a la que le someten los estados español y francés, no permitiéndole ser sujeto político, ni actor de su propia historia bajo el sometimiento de ambos estados.

En realidad la pomelada (no confundir con la conocida de las cadenas que quisieron hacerla primigenia del reino de Navarra adaptando los hechos legendarios de la batalla de las Navas de Tolosa) es –o debiera ser– la que represente a todas y todos las y los navarros, no sólo a los de la Alta Navarra, también a los de las Provincias Vascongadas (denominadas ahora Euskadi) y a los de los territorios que hoy se conocen como Iparralde, si excluir (incluyendo, por tanto) a los de los demás territorios navarros que fueron y quieran seguir siéndolo.

Con lo expuesto aquí, puede parecer una contradicción lo ahora escrito con el contenido y fondo (incluso con el título) de la entrada que da soporte a todo lo anterior.

No negándolo, también hay que decir que de los errores se sale y más después de haber bebido en las fuentes de nuestra historia pasada.
Por tanto, no renegando del enunciado de la entrada de más arriba, confieso que he abrazado el significado que la bandera pomelada para mí representa, con el deseo de que el lector/a de estas líneas pueda entenderlo y, si puede y lo desea, ser partícipe también de lo que representa esta bandera que, en verdad, sí es –y sino debiera ser– la que nos envuelve y representa como País, como Nación histórica en el tiempo y que ahora, permanece en una continua conquista que no la deja exteriorizar y desarrollar su ser de tal nación.
Si no ahora, con el tiempo es de esperar que nuestra bandera, la de nuestro Estado de Navarra, pronto también pueda ondear sus vivos colores en esta parte de la Tierra de Ayala - Aiara Herri que es Amurrio,… parte también de Navarra, Nabarra, Nafarroa.
Somos navarras y navarros de la Tierra de Ayala,… navarras y navarros de Amurrio.
AMURRIOko nafar bat
Post data:
Me adhiero con ello al movimiento que, especialmente desde 2012, se observa con el resurgir de la conciencia nafartzale que no es otra, que la de recuperar Navarra, Nabarra, Nafarroa como Nación, como Estado soberano que, hoy día, yace continuamente conquistado.
Estado de Navarra como único espacio, estructura y sistema jurídico-político propio de lxs vascxs
Movimiento político nafartzale que busca, en definitiva, la concienciación de nuestra –hoy día– sociedad conquistada.

NOTA 18-02-2019
Imagen de hoy, al supervisar el estado físico de nuestra bandera nacional que el viento, que azota en la cima del monte Kukutza, la está dejando en jirones. Este monte es conocido también como “El Castillo” (por razones obvias de que allí arriba hubo siglos atrás una pequeña fortaleza o castillo), el cual se encuentra en la jurisdicción del pueblo de Arakaldo.
A su lado, a nivel inferior, subordinado y de pleitesía, ondea la conocida como ikurrina o bicrucífera, representativa de la actual Comunidad Autónoma española de Euskadi.
En esta cima mientras los carlistas vigilaban los caminos que bajan por los cursos de los ríos Altube y Nervión y se extasiaban de las vistas que desde esta atalaya se ven, fueron sorprendidos por la retaguardia por el ejército liberal cristino, isabelino o guiri (como se le denomina en la época) el día 23-08-1839 en el transcurso de una de las batallas de la I Guerra Carlista (1833-1840), abandonando los primeros en su huida toda clase de pertrechos (cañón, piezas de artillería y munición varia).
Como se ve, por el ondear de la bandera que resiste los embates del viento en lo alto de esta cima que se divisa desde muchos puntos, también en Bizkaia (en el límite con Araba, limítrofe con el Valle de Llodio), la conciencia nafartzale despierta del aletargado sueño de varios siglos de ocultamiento de la realidad histórica navarra en esta parte de nuestra Patria, Nación y Estado: Nafarroa.
Es la bandera pomelada de la libertad, igualdad, democracia e independencia que triunfa siempre contra la agresión absolutista y conquistadora de los estados imperialistas español y francés.

(Como puede apreciarse en la fotografía publicada en la entrada de 2013, en dicha cima -en aquella ocasión- sólo aventaba sus colores al aire la bicrucífera o tricolor. Ahora, también -y en lugar más preeminente- la pomelada que nos identifica y engloba a todxs). 
 

En lugar cimero y preeminente, la una sobre la otra, las dos aguantando los avatares del tiempo, resistiendo a pesar de ir dejando jirones de su tela.



 

Una de las vistas panorámicas desde esta pequeña pero estratégica cima: El Valle de Llodio, con el barrio Areta en primer lugar

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